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Carretera Austral, Chile

«El que viene apura’o a la Patagonia, viene a perder el tiempo»

La Carretera Austral de Chile (Ruta 7) recorre parte de la Patagonia chilena y conecta el pueblo de O’Higgins, al sur, con Puerto Montt, al norte, en un recorrido de 1240 km. En esta ruta en bicicleta, comencé el viaje en Chaltén, Argentina, y recorrí la Carretera Austral desde O’Higgins hasta Santa Lucía, donde me desvié hacia Futaleufú, y crucé nuevamente la cordillera hacia Argentina, finalizando el viaje en Esquel.

Este viaje fue realizado en el verano 2018-2019, por lo que voy a apelar a la memoria para intentar crear un resumen fiel de lo vivido en esta hermosa ruta, mi primer experiencia en un viaje largo en bicicleta ¡gran arranque!

En total fueron 1200 km y 6200 m de desnivel recorridos en 15 días, en una ruta que tiene aproximadamente un 90 % de ripio, sólo con unos tramos asfaltados en la zona norte (en 2019), y con muy poca población concentrada en un par de pueblos aislados, particularmente en la zona sur. Estos condimentos la hacen una ruta muy atractiva para el cicloturismo, ya que además presenta muy poco tránsito y paisajes espectaculares. Dado que este lado de la cordillera recibe la mayoría de las precipitaciones que traen las nubes desde el Océano Pacífico, predominan los paisajes verdes de la selva valdiviana, lo que también significa algunos días de lluvia, y otro tanto de frío húmedo 😉

El track de la ruta está disponible en GAIA maps

Y por supuesto un video con el resumen de los mejores momentos del viaje en Youtube

Mapa de la ruta desde El Chaltén (al sur) hasta Esquel (al norte)

Desde El Chaltén hasta Puerto Río Tranquilo

El viaje comenzó en El Chaltén, Argentina, capital nacional del trekking. Después de un par de días de disfrute de las hermosas montañas de la zona, y de preparar la bicicleta, salí a la ruta camino al lago del Desierto el 23 de diciembre. Son unos 35 km desde el pueblo, de un ripio difícil de trasitar en algunos tramos por lo que, sumado a un fuerte viento en contra y un poco de lluvia, me llevó gran parte de la jornada. De todas formas, llegué a horario para tomar el catamarán que cruza dicho lago, lindo paseo con espectaculares vistas del glaciar Huemul.

Cruzando el lago del Desierto

Una vez en la cabecera norte del lago, paré en la zona de acampe que se encuentra contigua al edificio de Gendarmería Nacional, donde se realizan los trámites migratorios. La mañana siguiente comenzó con la subida hasta el límite internacional, que se puede pedalear en algunos tramos de bosque, pero que en otros sólo queda empujar la bici por unos angostos y profundos senderos.

Acampe en el lago del Desierto
El sendero a Chile
Chile!

Desde el hito se descienden 15 km hasta Candelario Mansilla, en la costa del lago O’Higgins (lago San Martín del lado argentino), donde se realizan los trámites de entrada a Chile en el puesto de Carabineros. Además del puesto migratorio, sólo hay una casa más en este paraje, que ofrece un espacio de acampe y algo de comida (y no se permite acampar libre en ningún lugar).

Candelario Mansilla

En este punto la única opción para continuar es el catamarán que cruza el lago hasta Villa O’Higgins por la tarde, que lo hace sólo dos o tres días a la semana, y que por las dudas ya había reservado desde El Chaltén, pero al llegar me informaron que ese día se había cancelado por fuertes vientos. No quedaba más opción que quedarse esperando al día que viniera el barco, que no fue sino recién dos días después, el 26 de diciembre. En mi misma situación se encontraban otros tres chicos que viajaban a pie, con los que compartimos una víspera y una Navidad particulares, esperando, recorriendo la costa del lago, y hasta jugando un partido de fútbol contra los Carabineros. Al parecer es una situación que se da frecuentemente, teniendo en cuenta las anotaciones que encontramos en el camping, en las que siempre destacaba el «maybe tomorrow (tal vez mañana)». Mas allá de la incertidumbre, muy linda experiencia.

Cruce del lago O’Higgins

Ahora si, oficialmente en la Carretera Austral el 26 de diciembre por la tarde. Aunque sólo quedaban unas pocas horas de luz, pedaleé unos 30 km desde Villa O’Higgins y, después de una hora de pedaleada nocturna, armé campamento al costado de la ruta. La primer jornada diurna de carretera austral sube y recorrió un balcón espectacular sobre el río Bravo, y llegué casi hasta el puerto homónimo, donde acampé al costado del camino esperando al horario matutino del cruce del fiordo hasta puerto Yungay. Este ferry es gratuito, y es un viaje corto pero obligado para continuar por la ruta terrestre.

Río Bravo
Ferry en Puerto río Bravo

Esta zona de fiordos es particularmente lluviosa, y estos días de ruta tuvieron varias horas bajo agua y acampes un tanto húmedos, pero nada que impidiera continuar disfrutando del viaje. La ruta bordea el río Cochrane y al segundo día de este tramo pasé por el pueblo de Cochrane, primer punto para recargar comida. Ya en la zona de Cochrane, al reparo del Campo de Hielo Norte al oeste, el clima es mas seco y los paisajes más áridos, se pasa de bosque lluvioso a estepa arbustiva, y pude pedalear un par de días sin remera y secando la ropa. Un tramo excelente para recuperar temperatura 🙂

Río Cochrane
Parando en el río Cochrane

Pasando unos 20 km el pueblo, la ruta llega a la confluencia de los ríos Chacabuco y Baker, y gira hacia el oeste, bordeando el Baker por una ladera alta en la margen norte del mismo. Esta es para mí una de las partes mas lindas del recorrido, y a mitad de camino armé campamento a la vera del camino, con una vista privilegiada. Al día siguiente pasé por uno de los puntos mas conocidos de la carretera, donde caminando unos 5 min se puede ver la confluencia del turbio río Neff, cargado de sedimentos, y el Baker.

Hotel 5 estrellas sobre el río Baker
La ruta sobre el río Baker
Confluencia de los río Neff y Baker

Luego de un rato mas de pedaleada se llega a Puerto Bertrand, pequeño pueblo en la naciente del río Baker en el lago Bertrand, y después de una par de horas bordeando el lago y una intensa subida, bajé al gran lago Gral. Carrera (lago Buenos Aires en el lado argentino), donde acampé cerca del puente sobre la unión con el lago Bertrand.

Puerto Bertrand
Acampe llegando al lago Gral. Carrera

El día siguiente, 31 de diciembre, sólo quedarían 40 km hasta Puerto Tranquilo, principal pueblo sobre el lago. Camping organizado, reencuentro con uno de los personajes que conocí en Navidad, y fiesta popular para despedir el año. Además, el 1ro aproveché para descansar medio día y conocer las increíbles cavernas de mármol en el lago General Carrera.

Llegando a Puerto Río tranquilo
Cavernas de mármol

Desde Puerto Río Tranquilo hasta Esquel

La ruta continúa unos 120 km con muy lindos paisajes bordeando los río Murta primero, e Ibañez después, hasta llegar al siguiente pueblo: Villa Cerro Castillo. Noche de por medio acampando cerca del río, con un clima que nuevamente se torna más húmedo y el entorno más boscoso, y recorriendo los primeros tramos de asfalto de la Carretera Austral, llegué al pueblo y acampé en la ruta cerca de la entrada del mismo. No es fácil encontrar un lugar en esta zona, con todos los campos privados y cercados, así que una opción es acampar en el pueblo, y la otra esconderse bien (encuentre la carpa en la foto).

Villa Cerro Castillo
Acampe cerca de Villa Cerro Castillo

En Villa cerro Castillo tomé un dia de descanso de pedaleada, para hacer un trekking a la laguna Cerro Castillo, una hermosa caminata que llega a la laguna de deshielo de los glaciares del cerro, y con vistas al valle por el que transcurre la ruta. En la teoría, el sendero también es privado (como casi todo lo que uno viene viendo en Chile, lamentablemente), y tiene horarios de entrada y permanencia…pero ese día no había nadie en la entrada por suerte para mí. Dato útil también, se puede dejar la bicicleta en el camping que queda en la base del cerro, por un módico precio que no recuerdo.

Laguna Cerro Castillo
Valle del río Ibáñez, y la carretera austral

El día siguiente seguí viaje y llegué a otro de los icónicos puntos de esta ruta, la «cuesta del diablo». Fácil adivinar de que se trata, una linda y mantenida subida de unos 5 km, que a medio camino ofrece espectaculares vistas de Villa Cerro Castillo. Una vez arriba, la ruta abandona un poco el bosque y recorre hermosos paisajes bordeados de cordones rocosos y amplios campos, en lo que se advierte es una de las zonas con más encuentros con huemules, aunque no tuve esa suerte esta vez. Acampé en algún lugar al costado de un arroyo en este tramo, y al día siguiente continué camino a Coyhaique, la ciudad principal de la ruta, la única ciudad de la ruta.

Cuesta del Diablo
Lo que el ripio nos dejó
La ruta a Coyhaique

Llegando a Coyhaique el paisaje es aún más abierto, con grandes extensiones de siembra, y pedaleé el tramo con vientos más fuertes de todo el viaje, esos que cada rato te tiran de la bicicleta, así que de a poco, y parando a descansar cada tanto en algún reparo. Una vez en la ciudad aproveche para recargar alimentos, tomar un cafecito para agarrar internet después de mucho tiempo, y continuar viaje a algún lugar en la ruta para dormir.

Refugios del viento patagónico
Saliendo de Coyhaique

Día siguiente, una roca afilada en el asfalto, y el primer gran problema con la bicicleta. Sin cubierta de repuesto y ya lejos de la ciudad, la Duct Tape fue la solución a todo, aunque continué viaje con la mitad de presión en la rueda.

El siguiente tramo de la ruta pasa por Villa Mañiguales, bordeando el río Mañiguales, y por la laguna de Las Torres, donde pasé la noche acampando en el bosque lindante. El día siguiente, casi 200 km después de Coyhaique, llegué al Parque Nacional Queulat. Volví al ripio, un tramo dentro del parque con una dura subida al portezuelo Queulat, y una espectacular bajada hacia el fiordo, con vistas al nevado Queulat y su glaciar. Nuevamente cerca del mar, esta zona vuelve a ser muy húmeda, lo que se traduce en una vegetación selvática, y en algunos días de lluvia por delante. Pasé una noche en la costa del fiordo, luego del parque, y sin recordar que la marea también se nota en estos lugares, así que me sorprendió el agua bajo la carpa a mitad de la noche. Nada que la naranjita no soportara 😉

Portezuelo Queulat
Acampe en el fiordo

Los siguientes dos días fueron de lluvia intensa y constante la mayor parte del día, y bajas temperaturas, incluso nevando en los cerros…cosas que pueden pasar en Patagonia incluso en enero. La ruta pasa por interesantes paisajes bordeando el río Palena, en primer lugar, y luego el río Frío, pasando por pueblos como Puyuhuapi y la Junta. Sin embargo, sólo me detuve unos minutos en cada uno porque dejar de pedalear mojado, y con el frío que hacía, no era buena idea, así que a pedalear sin parar hasta la hora de buscar un refugio, armar la carpa, y meterse en la bolsa seca a descansar y leer un rato. Unos 130 km después del acampe en el fiordo, la segunda jornada, llegué al pueblo de Santa Lucía, donde me desvié de la carretera austral hacia la 235 y luego la 231, bordeando el río Futaleufú en dirección a la frontera con Argentina.

Un poco de lluvia

El último día de viaje amaneció soleado, al fin, y pude disfrutar más de esta hermosa ruta que sube hacia la frontera bordeando el río Futaleufú, pasando por el pueblo del mismo nombre, y permitiendo bajar a apreciar varios rápidos impresionantes, famosos por la práctica de kayak y rafting.

Y un día salio el sol
Futaleufú

Unos km después del pueblo llegué a la frontera, trámites en Carabineros, Gendarmería, y ya de vuelta en Argentina, pedaleando los últimos espectaculares km de bajada hacia Trevelin con un clima más seco y cálido. Finalmente, con los últimos rayos de sol, llegué a la ciudad de Esquel después de una intensa jornada de 140 km.

Argentina!
Puente sobre el río Grande o Futaleufú
Llegando a Esquel, último atardecer del viaje

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